Saltar al contenido
El Manitas de Orcasitas — reparaciones, instalaciones y mejoras del hogar

Mejorar la vivienda

Cerraduras, mirillas, wifi y casa conectada: seguridad práctica

Publicado el · 4 min de lectura

Un bombín de seguridad y una mirilla digital cuestan poco y cambian la tranquilidad de una casa. El wifi que no llega al fondo del pasillo también tiene arreglo.

Puerta de entrada con bombín de seguridad, mirilla digital y llaves colgadas

La seguridad de una casa se decide en cosas pequeñas y baratas, no en aparatos caros. Un bombín decente, una puerta que cierra bien y saber quién llama antes de abrir cubren la inmensa mayoría de los riesgos reales de un piso.

El bombín es la pieza que importa

La puerta puede ser blindada y no servir de nada si el bombín es básico. Al elegir uno, mira tres cosas concretas:

  • Antitaladro y antiextracción: son las dos protecciones que evitan los métodos más rápidos.
  • Antibumping: protege del método de golpe con llave modificada, muy usado precisamente por lo silencioso que es.
  • Que no sobresalga. Un bombín que asoma varios milímetros se puede agarrar y romper. Se mide y se pide a la medida exacta de tu puerta.
  • Llave con tarjeta de propiedad, para que nadie pueda hacer copias sin ella.

Marcas como Tesa o Lince tienen gamas domésticas con estas protecciones a precios razonables. La diferencia entre un bombín de veinte euros y uno de sesenta es, literalmente, minutos de resistencia. Si te interesa el fondo, la ficha de cerradura explica cómo funcionan los distintos sistemas.

Y la puerta que lo sujeta

Un buen bombín en una puerta que hay que empujar para cerrar no cumple su función. Alinear el cerradero, ajustar bisagras y añadir un cerrojo de sobreponer en la parte alta es un trabajo de una mañana que sube el nivel de seguridad de forma real. Es la parte que tratamos también en persianas y puertas.

Otros refuerzos sencillos que funcionan: escudo protector sobre el bombín, cadena de seguridad para abrir sin dejar paso, y placa antipalanca en el canto. Están en seguridad en casa.

Mirilla digital: pequeña y muy agradecida

Se instala aprovechando el agujero de la mirilla actual y muestra en una pantalla interior quién está en la puerta, con imagen ampliada y luz. Para quien tiene problemas de vista, para quien no llega a la altura de la mirilla o para quien vive solo, es una de esas mejoras que cuestan poco y se usan todos los días. Los modelos con grabación registran quién ha llamado mientras no estabas.

El wifi que no llega al fondo del pasillo

Los pisos del barrio suelen ser alargados, con el router donde entró el cable —normalmente el salón o la entrada— y el dormitorio del fondo sin señal. Antes de comprar aparatos, hay tres cosas gratis que arreglan la mitad de los casos:

  1. Mover el router: fuera del mueble cerrado, elevado y no pegado a la pared ni detrás de la televisión.
  2. Separar las bandas: la de 5 GHz es mucho más rápida pero atraviesa peor los tabiques; la de 2,4 GHz llega más lejos. Conviene usar cada una donde toca.
  3. Cambiar el canal si hay muchas redes vecinas solapadas, algo muy común en un bloque.

Si con eso no basta, un sistema mesh de dos nodos bien colocados resuelve casi cualquier piso, y siempre es mejor que un repetidor barato, que reduce la velocidad a la mitad. Cuando hay obra a la vista o el piso es muy largo, la solución sólida es un cable de red pasado hasta el fondo. Todo eso es conectividad y tecnología.

Casa conectada, sin comprar cachivaches

La domótica doméstica solo merece la pena cuando resuelve algo concreto. Lo que de verdad se usa, por experiencia:

  • Enchufes inteligentes para el calentador, la caldera de apoyo o una lámpara: programar horarios ahorra dinero de verdad.
  • Bombillas o interruptores conectados en el pasillo y el dormitorio, sobre todo si hay alguien mayor en casa.
  • Persianas motorizadas con horario, que además dan sensación de casa habitada cuando estás de viaje.
  • Una cámara wifi interior apuntando a la entrada, o un timbre con vídeo.
  • Un sensor de fuga de agua bajo el fregadero o junto a la lavadora: cuesta muy poco y evita el desastre clásico.

Lo importante es que todo funcione con la misma aplicación y que la casa siga siendo usable si se cae internet: un interruptor conectado que no se puede accionar a mano es un problema, no una mejora. Cuando quieres plantearlo con criterio y por fases, es el programa Casa Inteligente.

Cuéntanos qué te preocupa

Si es la puerta, mándanos por WhatsApp una foto del bombín de canto —para ver cuánto sobresale— y otra de la puerta cerrada. Si es el wifi, dinos dónde está el router y en qué habitación falla. También puedes llamarnos al 743 008 328. Y si la casa es de un familiar mayor, mira adaptar la casa de un mayor: mirilla digital y luz automática son dos de las mejoras que más se agradecen.

Servicios relacionados

Preguntas frecuentes

¿Cuándo hay que cambiar el bombín?
Cuando la llave cuesta girar o hay que buscar el punto, cuando has perdido una copia, cuando te acabas de mudar a una casa de segunda mano, o cuando el bombín es antiguo y sobresale más de un par de milímetros de la puerta.
¿Merece la pena una mirilla digital?
Para quien no alcanza bien a la mirilla o no ve con nitidez, cambia mucho: la pantalla se ve de pie y con luz. Es especialmente útil en casas de personas mayores y es una instalación sencilla sobre el agujero existente.
¿Podéis mejorar el wifi sin cambiar de compañía?
Casi siempre. La mayoría de los problemas de wifi en pisos alargados se resuelven moviendo el router, cambiando su orientación o añadiendo un punto de acceso o un sistema mesh bien colocado.
¿Instaláis alarmas?
No instalamos alarmas conectadas a central receptora, que requieren empresa de seguridad autorizada. Sí instalamos refuerzos de puerta, cerrojos, cámaras wifi domésticas y sensores de apertura sencillos.

Ver todas las preguntas frecuentes

Seguir leyendo

¿Te lo miramos?

Cuéntanos qué ocurre y te decimos con claridad si podemos ayudarte. Si lo prefieres, también puedes escribirnos por correo.

LlamarWhatsApp

Contacto rápido de El Manitas de Orcasitas: llamar por teléfono o escribir por WhatsApp.