Mejorar la vivienda
Cocina y pintura: cambiar mucho tocando poco
Publicado el · 4 min de lectura
Cambiar puertas y tiradores, resolver la luz y pintar bien. Tres cosas que cuestan una fracción de una cocina nueva y se notan cada día.

La cocina y la pintura tienen algo en común: son las dos cosas que más cambian la percepción de una casa, y en las dos existe una versión sensata y una versión carísima. La sensata consiste en distinguir lo que está gastado de lo que solo está anticuado.
Cocina: qué merece la pena cambiar
En una cocina de veinte años, los cuerpos de los muebles suelen estar mejor de lo que parece: son cajas de melamina y aguantan bien si no han cogido agua. Lo que está realmente gastado es siempre lo mismo:
- Las bisagras y las guías de los cajones, que ya no cierran suave.
- Los frentes, sobre todo los de la zona del fregadero y los del mueble bajo la placa.
- La encimera, con quemaduras junto a la placa y el canto hinchado por el agua.
- El fregadero y la grifería.
- El silicona del encuentro entre encimera y azulejo, casi siempre negra.
- La iluminación: una única lámpara central que te deja la sombra sobre la tabla de cortar.
Cambiar esas seis cosas es un trabajo de días, no de semanas, y no implica tirar nada. Si además cambias los tiradores por unos de otra familia —metálicos en lugar de plástico, o barra larga en lugar de pomo—, el conjunto se lee como una cocina distinta.
Lo que sí justifica cocina nueva es un cuerpo de mueble hinchado por una fuga, un suelo bajo el fregadero podrido o una distribución que no funciona. Ahí no hay maquillaje que valga, y lo decimos.
La luz de la cocina, el cambio más infravalorado
Una tira LED bajo los muebles altos cuesta poco y elimina la sombra sobre la encimera, que es el problema real de la mayoría de cocinas. Se combina con luz general de 4.000 K y con un par de puntos sobre la mesa si se come allí. Lo tratamos en detalle en lámparas, enchufes y luces, y forma parte de mejoras de cocina.
Si vas a aprovechar para cambiar la placa, el horno o la campana, conviene revisar antes el circuito: lo explicamos en instalar lavadora, lavavajillas o horno.
Pintura: el 70 % del resultado es lo que no se ve
Cualquiera puede dar una capa de pintura. La diferencia entre un trabajo que aguanta diez años y uno que a los seis meses se descascarilla está en la preparación:
- Proteger de verdad: suelo, muebles, marcos e interruptores. Un buen enmascarado ahorra horas de limpieza y evita esas manchas que luego no se van.
- Lijar desconchones y bordes, no solo rellenar. Un parche sin lijar se marca siempre bajo la pintura.
- Rellenar agujeros y grietas finas con pasta, dejar secar y volver a lijar.
- Imprimar lo reparado y las manchas de humedad. Sin imprimación, la mancha vuelve a salir a través de la pintura nueva.
- Dos capas cruzadas, con el tiempo de secado del fabricante entre ellas.
- Cortar las líneas a mano con brocha en el encuentro con techos y rodapiés, en lugar de fiarlo todo a la cinta.

Elegir color sin equivocarse
Dos consejos que evitan casi todos los arrepentimientos. Primero: prueba el color en la propia pared, en un cuadrado de al menos medio metro, y míralo de día y de noche; un color en la carta de la tienda y en tu pasillo interior no son el mismo color. Segundo: en pisos con poca luz natural, los blancos rotos y los tonos cálidos muy claros rinden mucho mejor que el blanco puro, que se vuelve gris.
Para cocina y baño, pintura específica para zonas húmedas, lavable y con protección antimoho. Para pasillos y zonas de paso, un acabado satinado resiste los roces mucho mejor que el mate. Si quieres profundizar en tipos de pintura y acabados, la entrada sobre pintura) da el contexto técnico.
Cómo lo organizamos
En pisos habitados trabajamos por habitaciones para que la casa siga siendo vivible: una zona protegida, se termina, se recoge y se pasa a la siguiente. En pisos vacíos —una mudanza, un alquiler, una herencia— es más eficiente hacerlo todo seguido, y ahí solemos plantearlo dentro de Casa Lista, junto con los arreglos pendientes.
Cuéntanos qué te molesta de tu cocina
No hace falta que sepas qué quieres cambiar. Mándanos por WhatsApp una foto general de la cocina, una del fregadero y una de la encimera junto a la placa, o llámanos al 743 008 328. Te diremos qué está para cambiar, qué está para conservar y qué orden ahorra dinero. Si además vas a pintar, dinos los metros aproximados y el estado de las paredes: lo tienes en pintura.
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Preguntas frecuentes
- ¿Se puede renovar la cocina sin cambiarla entera?
- Sí, si la estructura de los muebles está sana. Se cambian frentes y tiradores, se ajustan bisagras y guías, se sustituye la encimera y el fregadero, y se mejora la luz. El resultado se parece mucho a una cocina nueva por una parte del coste.
- ¿Cuánto se tarda en pintar un piso?
- Un piso vacío de dos o tres habitaciones suele llevar entre dos y cuatro días, según el estado de las paredes. Habitado y por habitaciones, se organiza en fases para que puedas seguir viviendo en él.
- ¿Hay que dar dos capas siempre?
- Casi siempre. Con una capa el color queda desigual y se transparenta lo anterior. Cuando se cambia de un color oscuro a uno claro pueden hacer falta tres, o una capa previa de imprimación.
- ¿Tapáis grietas y agujeros?
- Sí, el trabajo previo es la mitad del resultado: se lijan desconchones, se rellenan agujeros y grietas finas, se sella el encuentro con rodapiés y se imprima lo reparado antes de pintar.
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